martes, 26 de octubre de 2010






Hay paisajes tan bellos e imponentes, -esa belleza sublime de la que hablaba Kant- que es casi imposible fotografiarlos.
Camino, miro y observo, percibo. No se me ocurre qué de toda esta inmensidad recortar, el todo es tan Grande que mi pobre cuadrado de 6 x 6 cm se convierte en un acto absurdo.
Miro, entonces, al perro que me sigue hace un tiempo y es el quien se gana el retrato.

Llovizna, frío, Tafi del Valle

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